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¿Son lo mismo alimentos ecológicos, orgánicos y biológicos?

25/01/2016

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Pues, básicamente y como afirma Arantxa Eslava, directora de la consultora Bioqualis, que ofrece soluciones y servicios para las empresas del sector de la Alimentación Ecológica, “alimentos ecológicos, orgánicos o biológicos vienen a ser lo mismo, si bien en España, el término ecológico es el más utilizado, mientras que en otros mercados como el anglosajón prima más el de “orgánico” y en países como Alemania se decantan por el certificado “biológico” (“bio”)”.

Los alimentos ecológicos son aquellos que se obtienen de la práctica de la Agricultura y Ganadería ecológicas. Han sido producidos sin la utilización de productos químicos de síntesis -fertilizantes y fitosanitarios- ni antibióticos. Como destaca Eslava, “a través de unas adecuadas prácticas ambientales, la protección de los recursos naturales, un elevado nivel de biodiversidad y el bienestar animal, la producción ecológica ofrece alimentos seguros que responden a la demanda de un consumidor cada vez más preocupado por su salud, el medio ambiente y la preservación del patrimonio natural y cultural”.

La producción ecológica concilia unas adecuadas prácticas ambientales con la protección de los recursos naturales y un elevado nivel de biodiversidad y bienestar animal, a la hora de ofrecernos productos más seguros y sostenibles.

En Europa, la producción ecológica está regulada por el Reglamento (CE) Nº 834/2007 del Consejo sobre producción y etiquetado de los productos ecológicos y sus reglamentos de aplicación (CE) N°889/2008 y (CE) N°1235/2008. “En España -explica Eslava- las diferentes Comunidades Autónomas controlan la certificación de la producción ecológica, en su mayor parte a través de autoridades públicas de control. Únicamente en las comunidades de Andalucía y Castilla-La Mancha este control se realiza a través de organismos privados de control acreditados por las respectivas Consejerías de Agricultura, mientras que en Aragón, la certificación puede realizarse a través de organismos tanto público como privados”.

La cantidad de referencias de alimentos ecológicos actualmente disponibles en el mercado evidencia cuánto ha evolucionado en los últimos años el sector de la producción ecológica, caracterizado por su dinamismo y carácter innovador. Así, hoy en día, podemos encontrar todo tipo de productos vegetales y procedentes de la Ganadería Ecológica, incluyendo la Apicultura, alimentos frescos y transformados. La Producción Ecológica abarca también sectores como los vinos y bebidas alcohólicas, acuicultura y algas.

Para que un producto transformado puede ser certificado como ecológico debe cumplir el requisito de que al menos el 95% de sus ingredientes proceda de la Agricultura y/o Ganadería ecológicas. Además, está prohibido el uso de organismos genéticamente modificados (OGM).

Según explica la directora de Bioqualis, “los consumidores pueden distinguir los alimentos procedentes de la producción ecológica puesto que éstos llevan en el envase, además de las menciones específicas a la producción ecológica, el logotipo comunitario de la producción ecológica, obligatorio en la actualidad. De forma opcional, pueden llevar impreso el código del organismo de control autorizado o autoridad competente, así como el logotipo de éste”.

En el caso de los productos transformados, para que puedan certificarse como ecológicos, al menos el 95% de sus ingredientes debe proceder de la Agricultura y/o Ganadería ecológicas. Además, no está permitido el uso de organismos genéticamene modificados (OGM).

En relación a los mitos y creencias erróneas que todavía existen en torno a la Producción Ecológica, Arantxa Eslava apunta cómo, “en cierta medida todavía se tiene la creencia de que los productos ecológicos son aquéllos que simplemente se siembran y no hay que hacer nada más, lo cual está muy lejos de la realidad, ya que la Producción Ecológica aúna las técnicas tradicionales con los últimos avances tecnológicos. Por su adecuado manejo de los cultivos y la ganadería, la producción ecológica requiere una meticulosa planificación, cuidando de la biodiversidad y de los recursos naturales, y por tanto, de una mayor necesidad de mano de obra. Por ello, la práctica de la agricultura y ganadería ecológica se presenta como una buena alternativa para la fijación de la población al territorio y, por tanto, para el desarrollo rural”.

CALIDAD VS PRECIO

 

Los productos ecológicos son más caros que los convencionales. “Aparentemente sí -reconoce Arantxa-, pero es necesario hacer ciertas puntualizaciones. Como ya se ha comentado, para su producción se requiere mayor mano de obra. A través de la agricultura y ganadería ecológica los agricultores y ganaderos reciben un precio digno por su trabajo y la excelente calidad del producto generado. Al haber sido producidos en la estación del año que le corresponde y madurado de forma natural, poseen una menor cantidad de agua y una mayor concentración de nutrientes. Además, estos no son más caros si se tiene en cuenta el ahorro en medicamentos, ya que alergias alimentarias y muchas enfermedades están asociadas a los agroquímicos de síntesis presentes en los alimentos convencionales”. Por otro lado, la directora de Bioqualis señala que existen medios para comprar productos ecológicos a un mejor precio, como comprar directamente a los productores y consumir productos de temporada.

Cuando se trata de abordar el nivel de concienciación, y en consecuencia, de consumo de alimentos ecológicos en nuestro país, cabe destacar cómo aunque actualmente España es el principal productor de productos ecológicos en Europa, más de la mitad de su producción se exporta al mercado comunitario. “Por otro lado -matiza Arantxa-, las conclusiones que se extraen del Análisis comparativo del consumidor de alimentación ecológica, realizado por la empresa de consultoría Everis, reflejan que el mercado español de productos ecológicos crecerá en torno al 12% anual hasta 2020 y pasará de los 905 M€ de facturación que se registraron en 2008, hasta los 12.182 M€ en 2020″.

Esos datos están en consonancia con un estudio sobre el consumo de alimentos ecológicos realizado en 2014 por el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (MAGRAMA), del cual se extrae que la frecuencia del consumo de alimentos ecológicos ha aumentado hasta más de dos veces por semana y más del 25% de los consumidores encuestados los consume a diario. “Esto refleja -apostilla Eslava- que el consumidor cada vez más se preocupa por la procedencia de los alimentos y las condiciones en las que son obtenidos, siendo consciente de que esto redunda sobre su salud”.

También no deja de resultar llamativo cómo el mercado de los alimentos ecológicos no para de crecer, pese a la crisis, incrementando su potencial a medida que la economía se va recuperando. Al mismo tiempo, se va reforzando como herramienta para mitigar los efectos del cambio climático, un riesgo que reconocen paulatinamente más consumidores, coincidiendo que el año 2015 ha sido el más caluroso desde que hay registros en España.

Pese a todo lo anteriormente dicho, aunque España, y especialmente Andalucía, ha conseguido un gran desarrollo en cuanto a producción de alimentos ecológicos, aún no se ha logrado avanzar lo suficiente en la comercialización y el consumo de estos productos en nuestro país. En ese sentido, es necesario aprovechar las oportunidades que el sector ecológico ofrece a las empresas agroalimentarias para los próximos años. Con este planteamiento, han nacido iniciativas como el proyecto ThinkingBiotiful puesto en marcha por BioQualis, una plataforma de comercialización online para conectar a empresas y consumidores responsables.

Generalmente, quienes conocen y consumen de forma habitual los alimentos ecológicos aseguran que se puede saber al probarlo si un producto tiene o no esa consideración, una afirmación que comparte rotundamente la directora de Bioqualis: “Tanto consumidores como profesionales de la restauración reconocen cada vez más la influencia de los métodos de producción en la calidad del alimento final, es decir, cómo la fase de producción o elaboración puede contribuir a mejorar o mermar los atributos de los alimentos. Y es que, al respetar los ciclos de los cultivos, los productos obtenidos presentan una mayor concentración de vitaminas, minerales, ácidos y azúcares que repercuten en unas mejores propiedades organolépticas como el sabor, olor, color, etc”.

 

Artículo publicado por  Milagros Jurado en delcampoalamesablog.com el 20/01/2016.

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